NUESTRA EXPERIENCIA EN EL EISHEL
Camila Resnick.- El pasado 8 de diciembre los alumnos de 1º y 3º de secundaria fuimos al Eishel y la pasamos increíble. Me encantó a pesar de que nosotros ya habíamos ido.
Cuando llegamos dimos un concierto de flautas muy bonito; ellos se emocionaron mil. Después tuvimos una actividad de Janucá muy padre que consistió en pintar unos vitrales. Yo ayudé a unos cuantos viejitos, como a tres de ellos, y me encantó porque se emocionaban, incluso unos me decían que me merecía un 10, que era hermoso lo que estaba haciendo y eso es algo muy satisfactorio.
Mientras algunos les ayudábamos a pintar, otros compañeros les ofrecieron los regalos que un padre de familia donó. Los viejitos se emocionaron aún más.
Bueno, este día fue muy importante y emotivo. Gracias a la Naye por proporcionarnos esto, de verdad gracias.
Pablo Zayat.- Durante el camino nos sentíamos muy emocionados para llegar a tocar ante los viejitos. Una vez que llegamos nos recibieron con mucho cariño. Después de un rato, mientras se reunía la gente, empezamos a tocar las canciones de Janucá más otras en idish y hebreo.
Cuando terminó el concierto, una señora que en algún momento trabajó en la Naye nos regaló un plato hecho por los ancianos del Eishel.
A mí me tocó trabajar con una señora sobreviviente del Holocausto que nos contó su historia. Es una señora muy valiente, ya que ayudó a mucha gente en Lituania. También nos contó que en su honor le pusieron su nombre a una sección de la Universidad de Jerusalén.
Después de esto repartimos unos shampoos y cremas de rasurar a los viejitos, y como todos los años regalamos los famosos amarantos con chocolate.
Me llevo un gran recuerdo y una gran experiencia de esta visita.
Carla Hammer.- Al Eishel llegamos con gran emoción para visitar a la gente mayor, nos gustó familiarizarnos, platicar y convivir con esta gente. Después del concierto platiqué con muchos ancianos y se sentían muy felices de que estuviéramos allá y de que hayamos compartido con ellos el concierto.
Sin embargo fue muy difícil ver a la gente en los diferentes pisos, pues vimos a muchos que ya estaban mal física y mentalmente, pero eso es una realidad que hay que afrontar y verlo como una oportunidad de vida.
Los viejitos que sí pudieron bajar a escucharnos estuvieron muy contentos, lo mismo con sus regalos y la actividad de Janucá que hicimos con ellos. Fue una experiencia muy emotiva.
-FOTOS- |